27 jul. 2013

El mito de los suplementos y la vitamina B12

   
“Sólo tememos lo que ignoramos...”


  Hoy vamos a intentar arrojar algo de luz sobre un par de mitos que tienen en vilo a muchas personas: desde aquellas que intentan cambiar su alimentación hacia un camino más saludable y se sienten algo perdidas, hasta los padres, ti@s, amigos o familiares que no dejan de dar la tabarra por la senda que uno libremente elige explorar. Es verdad, y ponemos aquí especial énfasis, que muchas veces la familia crea un conflicto importante, ya que cada vez son más los nuevos niños que se adscriben a una alimentación consciente, sintiéndose desorientados al no dejar de recibir quejas y amenazas: “que si dejas de consumir animales y derivados puedes enfermar”, “que si puedes incluso morir” (como me diagnosticaron a mí mismo hace ya años), “que si es una chaladura”, etc.

En concreto, este artículo va dirigido a todos esas personas que fundamentan su conocimiento (¿conocimiento?) en el lo ha dicho la tele… he oído… me lo ha dicho un amigo… lo he visto en una revista… en la facultad me enseñaron… lo he leído en un foro de internet, etc. Es cierto aquello que decía Ortega y Gasset de que existe una extraña propensión en los hombres para alimentarse de vaguedades. Las poderosas fuentes de ‘in-formación’ de los que opinan hoy día vienen de todos lados menos del sentarse ellos mismos con papel, libro y lápiz en una mesita de noche durante horas, perdiendo así una gran oportunidad de saciar las carencias de su alma.

El mito de los suplementos


Tenemos un diseño eficiente, una fuente de energía infinita y gratuita (el cosmos) y un recurso cotidiano que nos sustenta (el alimento). Estando en contacto con la naturaleza (aire, sol, tierra), manteniendo eficiente la función corporal (depuración)  y nutriendo correctamente (alimentación vitalizante) ¿por qué hay que pensar en suplementos y energizantes? (Nestor Palmetti; Nutrición vitalizante)

Este texto que acabamos de leer sintetiza perfectamente la solución al problema. En un cuerpo verdaderamente saludable y estable no hay necesidad en absoluto de suplementos vitamínicos, minerales o de cualquier otro tipo. Es otra gran mentira y bulo que nos han colado la industria farmacológica. Nos hemos acostumbrado a que desde fuera nos digan cómo funcionan las cosas en nuestro cuerpo, dejando en manos de otros el trabajo que deberíamos hacer nosotros mismos: aprender a alimentarnos y cuidarnos para así prevenir las enfermedades o las carencias.

Los millones de células que poseemos son organismos que a través de sus funciones nos mantienen con vida, por ello debemos cuidarlas, conocer sus premisas funcionales y poner de nuestra parte para que el metabolismo energético celular sea eficiente al 100%. Las células que dan vida y consistencia a nuestro cuerpo humano NUNCA se equivocan en lo que hacen, así que debemos saber que si hay una deficiencia o malfuncionamiento de un órgano es por una causa externa al mismo: suele ser algo que, principalmente, estamos haciendo ‘mal’ y por tanto los suplementos no nos van a solucionar nada. Es decir: si hay carencias internas es que hay desorden interno.

A partir de lo dicho no cabe pues la necesidad de tomar pastilla alguna, pues descubrimos que el problema que estamos arrastrando no es de carencia vitamínica o mineral sino de la insolvencia depurativa de los órganos, de calidad de los alimentos que ingerimos y/o de desequilibrio en la química corporal. ¿Cuántas veces habremos ido a la farmacia-herboristería corriendo a que nos vendan algún suplemento? Y claro, lo único que nos han vendido ha sido ‘la moto’ y a un precio desorbitado.

Muchos se atiborran con continuas dosis de compuestos inorgánicos, sin imaginar que ello incrementa el desorden, al ser percibida por el organismo como sustancias tóxicas que deben ser neutralizadas y eliminadas. Salvando las distancias. Es como si pretendiésemos combatir un estado anémico ingiriendo limaduras de hierro. (Nestor Palmetti; Nutrición vitalizante)

Expongámoslo más claro –pues aquí radica la importancia del asunto–: si tus órganos internos y el metabolismo celular no están en condiciones óptimas para realizar sus funciones no podrán absorber correctamente los nutrientes que necesitan y entonces tendremos, entre otras cosas, carencias… y a través de la ignorancia –que es mala consejera– te dirán que necesitas corriendo un ‘chute’ de suplementos, pero como el problema interno no se arregla lo normal será que la solución externa no tenga efecto. En suma: manteniendo limpio nuestro interior no tendremos carencias ni problemas de nada.

Todo el follón de los suplementos viene por desconocer cómo funciona nuestro cuerpo… y como consecuencia de ello surge el miedo… y como consecuencia de esta consecuencia entregamos nuestro poder y hacemos caso a unos señores de bata blanca –que dicen que saben mucho–. ¡Uf! ¡Pero qué poderío tienen estos señores de bata blanca! ¡Lo que ellos dicen lo hace la gente! Y digo yo ¿Cómo han podido sobrevivir culturas como el jainismo en la India sin suplementos, complementos o proteínas animales? ¡Y desde el siglo VI a.C.! Afortunadamente los jainas no han tenido nunca molestos señores de blanco satén a su alrededor… y ahí los tenemos, saludables, vivitos y coleando.

Somos poco curiosos y no queremos darnos cuenta de que los médicos dedican años de estudios universitarios a grandes manuales que elabora un sistema corrupto dominado por las farmacéuticas. Un altísimo porcentaje de esos títeres de batín son tan ignorantes como tú o como yo (pero tienen bata y, por tanto, poderío y persuasión). Y han sido estos caballeros los que, entre otras cosas, nos han metido el famoso miedo sobre la vitamina B12 ¿¡Qué la explicación oficial de la B12 también es falsa!? Obviamente, Sí. Los que dirigen el guiñol sobre los muñequitos de blanco hacen todo lo posible para que no despertemos y andemos mendigando carne o suplementos por una aparente necesidad.

El mito de la B12

¿Qué sabemos realmente sobre la B12? Pues lo que nos han contado de boca a oído o hemos leído en algún texto de dudosa reputación en internet, poco más. Dicho esto, veo bien el recordar un texto del maestro Ortega que viene como anillo al dedo:

Si el lector dedica un rato a analizarse, descubrirá con sorpresa –tal vez con espanto– que gran parte de sus opiniones y sentimientos no son suyos, no han brotado espontáneamente de su fondo personal, sino que son bien mostrenco, caído del contorno social dentro de su cuenca íntima, como cae sobre el transeúnte el polvo del camino.
(Ortega y Gasset; Estudios sobre el amor)

Y la verdad que esto es así, pues en el fondo lo que sabemos de la vitamina B12 son ideas espurias de nuestro contorno social, no siendo el conocimiento fundamental de la misma el acto de un investigar y experimentar desde nuestro fondo personal sobre la cuestión. Podemos decir que en la mayoría de los casos ha sido un me lo dicen, me lo creo. Por ello, voy a exponer aquí las ideas principales entorno a este tema, que por lo que vengo investigando y experimentando son bien distintas a las opiniones que escucho.

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Cianocobalamina es el nombre técnico de esta vitamina que da tanto miedo a todos aquellos que dejan o quieren dejar de comer cadáveres animales (amén de los pesados omnívoros mal informados que machacan a los neófitos veganos). Dicen que su carencia puede acarrear desde anemias, problemas en la síntesis de ADN, fallos en el sistema nervioso e incluso la muerte. Vamos a ir desglosando una serie de ideas que se suelen plantear en torno a esta sustancia tan controvertida:

a)  Los veganos, al no comer carne, son el gran grupo de riesgo con carencias de vitamina B12.
FALSO. El gran grupo de riesgo son los que siguen una dieta omnívora, presentándose millones de casos de individuos que comen carne y tienen carencias de vitamina B12. Cuando tu dieta vaya siendo más alcalina, más cerca de los alimentos vegetales, vivos y poco cocinados, más salud y armonía psicosomática tendrás.

b)  ¿Cómo? ¿Los que comen carne pueden tener carencias de B12?
VERDADERO. Como hemos dicho antes, el problema está en no tener el interior de tu cuerpo en perfecto estado de funcionamiento. Y en esto los omnívoros y los que no tienen conciencia sobre su alimentación tienen todas las papeletas de sufrir la carencia de B12 (y muchas más deficiencias o enfermedades). En el proceso metabólico de la B12 entran en acción la riqueza y reserva enzimática que poseamos, el fluido biliar y la flora intestinal. Por más carne, huevo o vitaminas en capsulitas que tomes, si tu hígado no funciona bien para segregar la cantidad de bilis adecuada, tu flora está destruida y no tienes reservas enzimáticas el colapso, la carencia y la enfermedad están muy cerca. ¡Ojo!, y al borde de ese estado catastrófico se encuentran la mayoría de personas de nuestra sociedad (nada más hay que sentir los estados vibracionales que transmiten: ira, miedo, odio, enfado continuado por todo…).

c)  ¿Y es verdad que existe la vitamina B12 en el reino vegetal?

VERDADERO. Superalimentos como la levadura de cerveza, las algas wakame, espirulina  o nori son fuentes 100% fiables y ricas en esta vitamina. Pero el establishment va a intentar por todos medios el contradecir esta verdad, injuriando con que no son de buena calidad, que es insignificante su aporte, etc.

d) ¿Y si me hago una analítica y me sale la vitamina B12 baja? ¡Necesito un suplemento!
FALSO. Esta cuestión es muy graciosa porque demuestra la docta ignorancia del paradigma científico actual. Claro, y es que un ‘doctor’ (de docere, docto, sabio… ¡vaya tela!) en su consulta no hace más que repetir los patrones que le enseñaron en la universidad, y el creerse ellos mismos que saben mucho no es sino un rasgo distintivo del haber sido víctimas de un adiestramiento profesional.

En fin, que quede bien transparente esto: la cantidad de vitamina B12 es inversamente proporcional al consumo de proteínas del individuo. Es decir, al consumir menos proteína en nuestra dieta requerirá menos demanda de B12 en nuestro organismo ¡y por tanto puede ser perfectamente normal que un vegano (al dejar de golpe la carne, el huevos y la leche para siempre) se haga una analítica y le salga 'baja' la B12! ¿Sí? ¿Queda clara esta idea? ¿Ya se fue el miedo? ¡Me alegro! Pero claro, a los científicos modernos –al sufrir de adoctrinamiento profesional crónico– no les interesa saber nada de esto que hablamos. Ellos sólo miran una tabla de valores que les dicta una maquinita: si los valores medidos están entre X e Y el resultado será correcto y el paciente se va contento a su casa creyendo que goza de buena salud; así de simple e irrisorio.

De nuevo las estadísticas hacen su trabajo: si salen los números (peso, niveles de grasa, índice de colesterol…), el moderno está ‘sano’; si los números no se alcanzan o se rebasan, el moderno compra una droga, se opera, va al médico, al psicólogo o al cirujano plástico. (Ibn Asad; La danza final de Kali)

e) Pero si esto es verdad ¿estamos diciendo que nuestro cuerpo sintetiza el mismo su propia B12?
VERDADERO. El Dr. Victor Herbert (1927-2002) dedicó parte de su vida al estudio de esta vitamina. Tras años de  investigación, descubrió que la propia bilis secreta diariamente en los intestinos entre 1 y 10 mcg de B12, siendo nuestro requerimiento al día de 0,4 mcg. Como volvemos a observar, lo realmente importante es tener principalmente el hígado limpio y funcionando perfectamente para que pueda realizar sabia y armónicamente la función que tiene reservada. Nosotros podemos equivocarnos y hacer las cosas mal a través de un ego disfuncional, pero recordemos que la naturaleza NUNCA se equivoca.

Visto lo visto, ¿ha quedado todo claro sobre el rollo que nos vienen contando con la B12? Si seguimos una dieta sutil de tipo macrobiótica-vegana, con inclusión de alimentos vivos y no todo cocinado, ayunos terapéuticos para purificar los órganos vitales, meditación, yoga, mens sana y una vida acorde a la propia naturaleza, es imposible que necesitemos suplementos… ¡ni siquiera de B12!. Todo lo demás es un cuento chino de una industria médica que no sabe como tener controlada a las nuevas generaciones que les están dando la espalda a su oscuro negocio. Por tanto, ya estamos en condiciones de decirles que vayan a tomarle el pelo a su abuela (incluido a los veganos y demás promotores de foros, revistas y panfletos que nos cuenten la misma pantomima para sacarnos los cuartos o meternos miedos).

Conclusión vitalista

Como decía Goethe: Es el canto que canta la garganta el premio más cabal para el que canta. Yo ya he dicho, a gusto, lo que tenía que decir aquí. Pero tristemente sigue siendo lo más importante hoy día lo que digan los señores vestido de blanco y sus fieles seguidores  (padres, madres, amigos, políticos, banqueros…). 

¿Qué conclusión podemos sacar de todo lo dicho anteriormente? Lo diré en términos Orteguianos: ¡Dejemos de ser HOMBRES MASA y convirtámonos en auténticos HÉROES de nuestras vidas! ¿Cuánto tiempo más vamos a dejar que nos digan que es lo bueno o lo malo, cómo funcionan las cosas y que debemos o no hacer? ¿Sabéis cuál es el hecho radical que nos diferencia de las otras especies animales del planeta? EL CONOCIMIENTO. Sin él no somos nada, somos meros peleles en manos de los que dirigen los designios del mundo; y así nos va…

Una vida sin investigación no es vividera para el hombre. (Platón-Sócrates; Apología)

Debemos incidir en la cuestión de que cuidar la alimentación lo máximo posible es un hecho central y crucial en nuestras vidas. Simplemente porque el comer es algo que hacemos a diario, pues si tuviésemos que nutrirnos una vez en semana no tendría sentido hablar de dietas depurativas, hábitos alimenticios saludables y entre otras cosas este blog no existiría. La alimentación no tendría entonces repercusión en la salud, pues nuestro cuerpo en esas condiciones de ayuno se limpiaría sólo y tendría todos los motores (órganos) en perfecto estado. ¡Pero desgraciadamente no es así! Y si no apretamos bien esas tuercas y terminamos cediendo nuestro poder en este campo, el resultado será el estancamiento continuado de nuestra tríada conciencia-mente-cuerpo.

La salud es un estado de vitalidad vibrante, donde el cuerpo responde prontamente a los dictados de la razón, donde las emociones son espontáneas productoras de alegrías, esperanza y compasión, donde la mente percibe con claridad, piensa con coherencia y ejecuta con precisión, donde anidan motivos altruistas, prenden con facilidad las causas nobles y se tiene como objetivos prioritarios el conocimiento y la evolución.
(Francisco López-Seivane; Cosas que aprendí de Oriente)

La clave –en esto de la salud– no está en más que conocer el funcionamiento de nuestro cuerpo en relación al Universo y a la propia naturaleza, conocerlo de forma holística y no separado del TODO; aquí empieza y acaba nuestra responsabilidad… menos es un acto de dejadez. Conocer las cosas por separado es el gran problema de la ciencia imperialista, por ello no aciertan apenas nada y van con mucho retraso con respecto a la sabiduría que nos legaron nuestros ancestros. En un camino marcado por la sapiencia todo cuenta y todo aporta, lo único que sobra es la ignorancia y el miedo que llevamos dentro, impidiéndonos avanzar en nuestra tarea de realización como seres humanos.

Ánimo a todos aquellos que están sintiendo un cambio de conciencia a través de la alimentación. Ya sabéis que comer cadáveres animales hoy día no es necesario; qué a través de una dieta vegana bien organizada se alcanzan niveles energéticos óptimos para poder desarrollar nuestras facultades psicosomáticas. ¡Qué nada ni nadie os haga ceder en vuestro empeño!

Recordemos que el conocimiento es PODER; es el arma principal para alcanzar la felicidad y la armonía en nuestras vidas. Con él, mi palabra os doy, sobran todo tipo de suplementos y pastillitas.


               

                Este artículo está dedicado a Carlitos,
niño índigo que abrirá camino en esto
de la nueva alimentación consciente.

6 comentarios:

  1. genial artículo!! no puedo estar más de acuerdo ;)

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    1. Gracias Gastro. Ya iras comprobando con los años que todo lo que te decían al respecto fue un bulo. Sólo quieren mantenerte como 'enferma crónica' de B12 para poder hacer negocios con la comunidad vegana.

      Besotes y abrazos.


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    1. Gracias, me alegro de que te sirva.

      Besotes y abrazos.

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  3. que buen artículo! me ha encantado, muy informativo, racional y lógico. Efectivamente, yo "era" de las que pensaba que a lo largo tendría deficiencia de esta vitamina, pero no me he hecho analíticas, pues me encuentro estupendamente! tampoco tengo miedo, me dejo llevar por como me siento que al fin y al cabo es lo más importante, todavía no he dejado al 100% de tomar alimentos de origen animal, pero ese es mi fin. Me apunto este blog!!!! :-)

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    1. Gracias Cristina. Sólo pretendo hacer ver que muchas ideas que manejamos en nuestra vida no son nuestras. Vivimos como nos dicen... y eso no es sano. El mitos de los suplementos y la B12 es un gran ejemplo de ello. El estudio, los conocimientos y las experiencias de vida deben ser algo básico, personal e intransferible en cada ser humano.

      Besotes y abrazos.

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