25 mar. 2013

¿Qué es la Macrobiótica Zen?

 1. ¿Qué se entiende por macrobiótica?

El término macrobiótica viene del griego Macros (grande) y Bios (vida), viniendo a significar vida amplia o larga. Tal concepto ya fue usado por civilizaciones y culturas antiguas para referirse a aquellas personas que gozaban de salud y longevidad. Parece ser que el primer uso registrado se encuentra en los escritos de Hipócrates, padre de la medicina occidental, aunque el término no fue acuñado oficialmente en Europa hasta 1796 por el alemán Christoph W. Hufeland, en su obra Macrobiótica o el arte de prolongar la vida humana. 

Realmente cualquier propuesta alimenticia actual, que verdaderamente atienda a las necesidades fisiológicas del organismo, el cuidado y salud del cuerpo, podríamos considerarla como ‘macro-biótica’: desde ciertas interpretaciones del veganismo, el crudiveganismo o el vegetarianismo. Si no se fundamentan simplemente en un sentimentalismo animal, todas ellas pueden ofrecernos  una mejora de salud y longevidad en sus prácticas.

Pero a lo largo del último siglo ha venido conociéndose y desarrollando en Occidente una peculiar forma de filosofía nutricionista conocida como Macrobiótica Zen. Esta disciplina fue traída desde Oriente por el japonés George Ohsawa (Nyoiti Sakurazawa era su nombre real).


George Ohsawa (1893-1966) utilizó este método milenario para poder curar a las personas y ayudarles a ser felices. Según él mismo nos cuenta, siguiendo el método macrobiótico se alcanza la salud, la longevidad y la felicidad plena. Nos quiso transmitir que no era posible ser feliz, a la larga, sin atender a unos principios y un orden alimenticio. Sus conceptos no fueron 100% novedosos con respecto a la historia, pues la base de sus enseñanzas consistía en transmitir la sabiduría ancestral de Oriente.

“Durante toda mi vida no he sido más que un simple comentarista de la antigua filosofía oriental (…)” (George Ohsawa)

Y es que la Macrobiótica Zen no consiste en otra cosa que en volvernos a reconectar con los antiguos hábitos alimenticios basados en un conocimiento profundo de la vida y las leyes del Universo. En Occidente, desgraciadamente, estas ancestrales costumbres se han perdido, y con ella la pérdida de la felicidad y la aparición de todo tipos de enfermedades.

“Los Upanishads dicen que los sabios, en su búsqueda de Dios, creían que Él estaba representado sobre la Tierra por el cereal, por eso y prosiguiendo esta tradición, las familias brahamanes ortodoxas del sur de la India aún ofrecen una plegaria al arroz antes de consumirlo” (George Ohsawa)

“Conforme a nuestra filosofía, todos los males tienen una sola causa: el desconocimiento de la constitución del Universo y su principio Unificador” (George Ohsawa)

2. ¿A qué se refiere Ohsawa cuando habla de Principio Unificador?

El concepto único de Yin y Yang es la base filosófica de la Macrobiótica Zen. La teoría Yin-Yang se conoce como Principio Unificador, pues establece que las fuerzas antagónicas son también complementarias. Todo lo que existe es juego de opuestos, es Yin y Yang: frío-calor, femenino-masculino, agua-fuego, expansión-contracción, luz-oscuridad, etc.

Por ejemplo, hombre y mujer dependen uno de otro para una existencia armónica; juntos se unifican y cada uno adquiere los aspectos del otro. Todas las cosas pueden clasificarse como predominantemente Yin o Yang. Todo es relativo, en el sentido de que hay Yin y Yang en todo, pero nada es completamente Yin o Yang.

•    Yin es la fuerza centrífuga, de expansión, de dilatación, de dilución. Es lo femenino, el silencio, el frío, la oscuridad, la pasividad, lo intuitivo, lo ligero o blando.
•    Yang es la fuerza centrípeta, de contracción, de constricción, de presión, de cohesión. Es lo masculino, el sonido, el calor, la claridad, la actividad, lo racional, lo pesado o duro.


Por tanto, Yin y Yang son dos caras de una sola moneda; ambos aspectos se encuentran siempre en cada fenómeno, habiendo siempre uno que domina. Por ello, diremos que una realidad es Yin o Yang según veamos que parte es la preponderante en ella.

“Aquellos que no alcanzan a comprender la filosofía, o el concepto del Universo, que es la base de esta terapéutica, no podrán ser curados por la naturaleza” (George Ohsawa)


3. El principio Yin-Yang como base de la alimentación


El principio unificador o Yin-Yang obviamente está también en los alimentos; estos se clasifican naturalmente en Yin o Yang. Ohsawa defendió la idea de que comiendo según este principio el organismo se armoniza, reencontrándose con la salud y retornando la felicidad.

Debemos saber usar los conceptos Yin-Yang de forma inteligente y conscientemente en nuestra dieta. El máximo conocimiento de estos principios será INTITUVO; una vez hemos conocido el Principio Unificador del Universo sólo nos queda lanzarnos a experimentar su funcionamiento. No es casualidad que Ohsawa denominase a su propia escuela macrobiótica CENTRE IGNORAMUS. Hay que lanzarse a la experimentación e investigación sin miedo y con ganas de aprender.

“Debéis ser creadores de vuestra propia vida, salud y felicidad” (George Ohsawa)

4. ¿Cuál sería la alimentación correcta a partir de este principio?

Como hemos mencionado, la aplicación práctica debe ser intuitiva e inteligente, pero Ohsawa nos dejó unos principios básicos que orientaran al hombre hasta un estado óptimo de salud tanto física como espiritualmente. Veamos las reglas principales:

PRINCIPIO YIN-YANG: los alimentos tienen su tendencia a ser Yin o Yang, y lo que se buscará es jugar con el equilibrio de ambas tendencias, recomendándose alimentos que estén en mitad de la tabla (la encontrareis al final del artículo) o aquellos que tiendan más a ser Yang (alcalinos).

Como sabemos, en Occidente se aplica el concepto de ácido o alcalino a los alimentos. Pues bien, Yin es ácido y Yang alcalino. Hoy día, graves enfermedades como son los cánceres se caracterizan por ir acompañadas de una acidez extrema (Yin) en la sangre. El PH de la sangre debe ser ligeramente alcalino para alejar las enfermedades de nosotros, aunque no significa esto que debamos comer exclusivamente alimentos Yang.

Por ejemplo, nuestras necesidades variarán con el clima: comeremos alimentos más Yang (trigo integral o alforfón) con un clima frío, y alimentos más Yin (pepinos) con un clima más caliente. Se trata de conseguir el arte de mezclar y cocinar el Yin y el Yang siempre con verdadero interés, conciencia e inteligencia. La relación Yin-Yang se dará también dentro de cada alimento; por ejemplo, es más Yang el arroz integral que el arroz blanco refinado, o también debe saberse que cocinar un alimento puede modificar su equilibrio Yin-Yang.

CEREALES INTEGRALES: los alimentos fundamentales del ser humanos serán el arroz integral, trigo integral, cebada, centeno, avena, trigo sarraceno, mijo y maíz. La base de la macrobiótica actual debe estar constituida con el grano de cereal integral biológico (no tratado genéticamente, sin abonos químicos o pesticidas, etc.). Ohsawa llegó a decir que los cereales integrales deberían representar el 100% de la base alimenticia. Los vegetales y legumbres serían sólo un complemento circunstancial de estos. Si no podemos alimentarnos simplemente de cereales integrales, nos aconseja un régimen alimenticio de un 70-90% cereales y 10-30% verduras y legumbres.

CARNES ANIMALES: en la dieta macrobiótica no hay necesidad de consumir alimentos animales, así de claro.

“Todo alimento proveniente de un animal es poco recomendado por el budismo, y sobre todo por el budismo Zen que es el más evolucionado. Sin macrobiótica no hay budismo, pero como no estáis acostumbrados a la macrobiótica pura ni tampoco demasiado apurado para entrar en el Reino de los Cielos, podéis comer carne de vez en cuando, pero cada vez menos y menos hasta que hayáis liberado completamente de ella. (…) La Macrobiótica no es un vegetarianismo sentimental y si evita todos los productos hemoglobínicos es por razones de higiene y para desarrollar al máximo las facultades mentales” (George Ohsawa)

    Cereales integrales y vegetales serán de absoluta preferencia ante los animales. Hay quien defiende que en la macrobiótica se trata de comer los alimentos que estén más alejados de nosotros. Los animales son muy parecidos a nosotros, los pescados menos y los vegetales aún menos. Las carnes, por tanto, no son aconsejables. Con una dieta equilibrada a base de granos y cereales, los animales resultan innecesarios.

ALIMENTOS PROCESADOS: debemos eliminarlos completamente. Nada de alimentos refinados (sal, azúcar, harinas, pasta, arroces, etc.), pues refinar es desnaturalizar el alimento. Todo debe ser integral y lo más natural posible. Las únicas plantas procesadoras que tendremos serán nuestra cocina y nuestro sistema digestivo. El caso del azúcar es importante resaltarlo: ésta es considerada un veneno mortal para el organismo. No se recomienda si quiera la morena o las mieles procesadas. Ya se produce suficiente azúcar en la digestión de granos, frutas y verduras.

ALIMENTOS LOCALES Y DE TEMPORADA: hay que comer verduras de temporada y principalmente de nuestra zona. Con los cereales y legumbres no hay problema pues se almacenan bien de un año para otro y pueden comerse siempre. El contexto, las necesidades personales o el clima, serán factores a tener en cuenta a la hora de elegir un alimento o régimen a favor de otros.

MASTICACIÓN Y CANTIDAD: es fundamental masticar bien todos los alimentos, tratando de hacerlo 50 veces en cada bocado. Comer cantidades excesivas es una pérdida de tiempo y origina tensiones al cuerpo. Hay que comer poco y totalmente tranquilo, sirviéndose más si se sigue teniendo hambre. Debemos ‘estar presente’ en nuestras comidas, no distraídos viendo la televisión o realizando cualquier otra tarea: la conciencia debe estar puesta en ese acto sagrado que es nutrirse. Lo ideal suele ser dos comidas al día y no desayunar. Pero como siempre, varía todo dependiendo de la constitución y actividad diaria de cada persona. También hay que decir que es recomendable hacer ayunos de vez en cuando.

LÍQUIDOS: es importante beber sólo cuando tengamos sed. El exceso de líquido facilita la fatiga y la tensión en los riñones. Debemos recordar que los alimentos ya traen agua y  tener cuidado con las especias picantes, pues pueden hacer confundir la necesidad de sed. El agua que bebamos debe ser de manantial natural.

    Por tanto, y visto lo anterior, dejamos aquí un pequeño esquema para que sea más ilustrativo y fácil de entender los principios básicos de esta filosofía:
   
  • Debemos conocer y aplicar el equilibrio Yin-Yang en nuestra alimentación.
  • El alimento principal es el cereal integral, acompañado de frutas, verduras y legumbres.
  • Hay que evitar los alimentos tratados con química o envasados.
  • No usar sal refinada, azúcar, aceites refinados o productos tratados industrialmente.
  • No tomar alimentos fuera de estación.
  • No tomar alimentos que no sean de nuestra zona.
  • Masticar al menos 50 veces cada bocado. Se come despacio, consciente y degustándolo.
  • No es necesario beber tanto. Los cereales y las verduras ya contienen bastante agua.
A partir de aquí, cada ser humano debe ponerse manos a la obra y experimentar intuitivamente que regímenes son los más adecuados para mejorar su salud, longevidad y felicidad. Todo queda en manos de uno mismo, siendo cada cual responsable de querer o no querer armonizar con la propia naturaleza.

“Reflexionar, reflexionar y reflexionar todo el tiempo” (George Ohsawa)


5. Algunos alimentos básicos de la macrobiótica

Vamos a señalar otros alimentos que son indispensables en la alimentación macrobiótica, recurriendo de continuo a ellos en la elaboración de nuestros platos. A los habituales cereales integrales, verduras y frutas, les acompañarán los siguientes ingredientes:

ACEITES VEGETALES:
de oliva, girasol o sésamo principalmente. Lo normal será que usemos el de oliva, pero recordad siempre que no sea refinado y sí de primera presión en frío. Buscamos puro zumo de olivas con todas sus propiedades.

SAL MARINA: obviamente nada de refinada o enriquecida. Sal marina pura sin más. Cada cual deberá encontrar su nivel de sal, aunque no habrá que abusar. Es un alimento muy Yang-alcalino que ayuda a regular el metabolismo.

MISO Y TAMARI:
son dos alimentos fundamentales en la filosofía macrobiótica. El miso es una pasta vegetal salada elaborada con semillas de soja y cereales integrales. La salsa de tamari es distinta a la de soja tradicional. La diferencia está en que la de tamari no contiene trigo y la de soja sí. Desafortunadamente hoy día venden demasiadas salsas de soja o tamari preparadas químicamente:

“El shoyu o tamari macrobiótico es totalmente natural siendo consumido sólo después de 3 años de maduración, al contrario de la salsa de soja comercial que se prepara químicamente en 24 horas”  (George Ohsawa)


¡Cuidado! existen marcas que ponen en su etiqueta ‘tamari’ cuando en realidad llevan trigo. Leed bien los ingredientes para saber lo que compráis. La salsa tamari pura es difícil de encontrar, aunque algunas herboristerías las traen. Si no es posible encontrar tamari, buscad una salsa de soja, al menos, que no contenga sustancias químicas ni azúcar.


ALGAS MARINAS: fundamentales en la dieta macrobiótica: Nori, Kombu, Agar-Agar, etc. Son valiosísimas por su alto contenido en yodo y debemos abusar de ellas.

INFUSIONES Y ALIMENTOS SILVESTRES:
los vegetales silvestres y hierbajos (ortiga, bardana, diente de león, etc.) son un aditivo valiosísimo para una dieta macrobiótica. Los té tradicionales suelen ser alcalinos-yang y por ello son muy recomendables (té de ginseng, te mú -inventado por el mismo Oshawa-, té bancha, etc.).

SEMILLAS DE SÉSAMO:
sin duda otro alimento fundamental. Podemos adquirirlo bajo tres formas principales: gomasio (etimológicamente significa ‘sal de sésamo’ y es indispensable para sazonar mucho de nuestros platos, siendo un gran erradicador de la acidez), tahini (puré de semillas de sésamo) y aceite de sésamo (hay que recordar no comprarlo refinado y sí de primera presión en frío).

6. El rechazo de la macrobiótica a las ‘solanáceas’

La familia de las solanáceas comprende unas 2500 especies de plantas esparcidas por todo el mundo. Entre ellas se encuentran alimentos tan conocidos como las patatas, los pimientos, las berenjenas o los tomates. La macrobiótica no trata con especial cariño y consideración a estas verduras, pues sus formas inmaduras han sido causas del conocido envenenamiento solanáceo. La solanina es un alcaloide que al ser ingerido en grandes cantidades puede provocar casos de intoxicación, los cuales se caracterizan por presentar dolores estomacales, de cabeza, diarreas y vómitos.

Ciertamente, también es justo decir que los tomates ayudan a regular el equilibrio sodio-potasio del organismo y la propia patata hervida con piel emite una vibración de 7000 Angstroms en el biómetro (ver los estudios de André Simoneton a comienzos del siglo XX).

Una posible solución, si no se quieren evitar drásticamente estos alimentos, es no comerlos crudos, inmaduros o en grandes cantidades. Podemos aprovechar y consumirlos sólo en su temporada y de manera moderada. Cada cual debe ser responsable de cómo organizarse al respecto y qué hacer con ellos.

7. Comentario final

Como venimos diciendo, el método macrobiótico consigue un equilibrio entre cuerpo y espíritu en aquel que lo práctica y lo toma como filosofía de vida. La persona que lo aplica, a medio plazo y como nos asegura Ohsawa, empieza a gozar de una gran vitalidad y energía en cualquier momento del día. Duerme profundamente nada más meterse en la cama, está libre de cólera y frustración, y siempre irradiará buen humor y alegría a aquellos que le rodean. Su mente es clara, su memoria es aguda y es tolerante con todo.

“Durante 48 años no he dejado de enseñar esta higiene y jamás he visto enfermos que no mejoren su estado observando estrictamente mi régimen” (George Ohsawa)


Aún así, hay que decir que existen personas que no siguen la filosofía macrobiótica y gozan de buena salud. Enhorabuena a esos seres afortunados, pues han sido bendecidos con una gran constitución. A la inmensa mayoría de humanos no nos queda otra que aprender a alimentarnos correctamente si queremos encontrar esa armonía.

Con este pequeño resumen sobre la filosofía macrobiótica os animo a que la practiquéis y experimentéis. A través del blog iremos colgando recetas básicas así como el resultado de nuestras prácticas culinarias. Y es que en el fondo no es tan difícil adentrarse en ella, pues todo lo que aquí se ha expuesto puede resumirse en una sola frase: vivir acorde a las leyes de la naturaleza.

“(…) debemos, ante todo, aprender a vivir sanamente con alegría y paz, observando estrictamente las leyes de la naturaleza en nuestra alimentación, lo que trae como consecuencia la creación de hogares felices y saludables” (George Ohsawa)

8. Apéndice

Tabla de algunos alimentos clasificados de Yin a Yang 
(Los de arriba de cada grupo son más Yin y los de abajo más Yang)

Cereales
Gérmenes (+Yin)
Maíz
Centeno
Cebada
Avena
Arroz integral
Mijo
Trigo
Sarraceno (+Yang)

Frutas
Ananá (+Ying)
Papaya
Mango
Pomelo
Naranja
Banana
Higo
Limón
Pera
Uva
Melón
Ciruela
Almendra
Maní
Castaña cajú
Sandía
Cereza
Nuez
Aceituna verde
Aceituna negra
Frutilla (fresa)
Mora
Castaña
Manzana (+Yang)

Legumbres y verduras
Berenjenas (+Yin)
Tomate
Patata
Pimiento morrón
Haba
Porotos (menos Azuki)
Pepino
Espárrago
Espinaca
Calabaza
Brotes de bambú
Hongo
Remolacha
Apio
Ajo
Repollo colorado
Coliflor
Repollo blanco
Lenteja
Repollo verde
Diente de león
Lechuga
Milamores
Endibia
Repollo crespo
Puerro
Azuki
Garbanzo
Rabanito
Rábano
Cebolla
Perejil
Perifolio
Zapallo
Zanahoria
Bardana
Berro
Raíz de diente de león (+Yang)

Misceláneos
Aceite de coco (+Yin)
Aceite de maní
Aceite de oliva
Aceite de girasol
Aceite de sésamo
Aceite de colza (+Yang)

2 comentarios:

  1. Después de leer la entrada entera, estoy deseando ver los cambios en el blog y que nos muestres la cocina macrobiótica vegetariana que vas haciendo. Hace unos días asistí a una charla sobre macrobiótica y no salí muy convencida de allí, ya que algunas cositas como lo de no comer crudos a mi me impacta un poco. Pero después de leerte he recuperado la curiosidad, ya que creo que es una forma de alimentación muy sana, sin llevarla a los extremos como la chica que nos dio la charla. Creo que este paso que has dado desde el veganismo a la macrobiótica es sabio y muy acertado, ya que tampoco comparto el hecho de estar solo pendiente del bienestar animal y atiborrarse a alimentos veneno.

    Un abrazo!

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    1. Gracias por tu inteligente comentario, Nefer...

      Estoy contigo 100% con lo que dices. No soy un experto (ni intención de serlo) en macrobiótica pero si la llevo experimentando tiempo. Es una filosofía fabulosa pero que a mi juicio le fallán ciertos puntos: uno de ellos son los crudos. La alimentación crudívora es fundamental hoy día y con el tiempo también la abordaremos en el blog. Además, unos de los platos más recomendado por Ohsawa fue el arroz crudo integral másticado 100 veces.... con esto ya esta todo dicho sobre el problema de cocinar poco los cereales y verduras, jaja.

      Un alimento cocinado es un alimento desnaturalizado, se pongan como se pongan. Obviamente hoy la filosofía macrobiótica clásica es un gran aporte para mejorar nuestra salud. Habrá cosas que cocinar todavía e ir abandonando esta constumbre poco a poco, pues la evolución del ser humano tiende hacia una alimentación crudívora y solar... así de claro. ¿Cuanto queda? lo que nosotros en evolución decidamos.

      ¡Cuidado con los nuevos derroteros de la macrobiótica! He estudiado textos y obras de Ohsawa y de hay aprendí principalmente lo que sé. Las corrientes actuales de hoy dia no me interesan demasiado, no digo que lo hagan todo mal pero he visto que pueden montar un negocio sobre las enseñanzas, adaptándolas al paladar occidental. Ohsawa dejó claro que de carne nada de nada... pero ves platos de grandes 'chefs' que yo no comprendo ni recomendaría.

      En fin, vamos a centrarnos en sacarle partido a la macrobiótica pues creo que es muy, muy aprovechable. Presentaremos unos platos básicos interesantes así como experimentaremos con combinaciones muy saludables.

      Pienso que si partimos de una macrobiótica vegana nos sale una filosofía alimenticia maravillosa, el truco está en saber combinar y conocer las leyes de la naturaleza y vivir acorde a ellas...así es imposible que salga una vida mal.

      Poco a poco iremos colgando en el blog un montón de información al respecto.

      Abrazos!

      :)

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